¿Cuánto tiempo ha pasado en el planeta Miller desde el estreno de Interstellar en la Tierra?
“Every hour we spend on that planet will be seven years back on Earth. We cannot afford even a few hours down there.”— Romilly, Interstellar (2014) · Christopher Nolan
El planeta Miller orbita Gargantuá, un agujero negro supermasivo con una masa aproximada de 100 millones de soles. Su campo gravitacional es tan intenso que el tiempo en la superficie corre a una velocidad radicalmente menor que en el espacio lejano. Este fenómeno es la dilatación temporal gravitacional, predicha por la Relatividad General de Einstein en 1915.
Miller está cubierto casi por completo por un océano poco profundo, pero es periódicamente arrasado por olas de kilómetros de altura generadas por las fuerzas de marea de Gargantuá. La tripulación del Endurance pierde a uno de sus miembros, y lo que parece una breve escala les cuesta 23 años terrestres.
La proporción 1 hora = 7 años no es arbitraria. El astrofísico Kip Thorne, Premio Nobel y asesor científico de la película, calculó que para ese factor de dilatación, Gargantuá debe rotar al 99,999% de la velocidad máxima posible para un agujero negro (límite de Kerr).
Mientras Cooper y Brand pasan poco más de una hora en Miller, el Dr. Romilly aguarda en órbita durante 23 años. Al reunirse les entrega décadas de mensajes —incluyendo los de los hijos de Cooper ya adultos—. Una de las escenas más devastadoras del cine de ciencia ficción reciente.
Einstein publicó su Teoría de la Relatividad General en 1915, describiendo la gravedad como la curvatura del espacio-tiempo provocada por la masa. El tiempo transcurre más lentamente en zonas de mayor gravedad. Este efecto no es ciencia ficción: los satélites GPS deben corregir sus relojes 45 microsegundos al día por este motivo. En Gargantuá, el mismo principio se lleva a un extremo dramático: el tiempo casi se detiene en la superficie de Miller comparado con el resto del universo.